Una acción concreta
Elige un proceso, situación o responsabilidad de tu trabajo a la que puedas aplicar una de las recomendaciones. Define qué harás, con quién y cómo reconocerás una mejora.
Alinea objetivos, requisitos e indicadores con aquello que las personas realmente necesitan.
Un proyecto puede completar actividades y seguir sin resolver el problema que motivó su creación. Conocer necesidades ayuda a decidir qué trabajo aporta realmente valor.
Entrevistas, observaciones de uso, solicitudes de servicio e incidencias muestran perspectivas diferentes. Conviene contrastarlas con las restricciones y capacidades de la organización.
No todo requerimiento tiene la misma urgencia o impacto. Clasifica necesidades, explica criterios de prioridad y define qué quedará fuera del alcance actual.
Una fecha cumplida es importante, pero también lo es comprobar si la solución se entiende, se usa y reduce el problema esperado.
Resume objetivo, necesidad del cliente, responsable, indicador y fecha de revisión. Esa ficha puede orientar a un equipo sin crear documentación excesiva.
Elige un proceso, situación o responsabilidad de tu trabajo a la que puedas aplicar una de las recomendaciones. Define qué harás, con quién y cómo reconocerás una mejora.
Una ruta para hacer visibles actividades, responsables, problemas y controles.
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